Por Alexandra Ivanova
Pese a la preparación académica y años de experiencia, decenas de personas entre 50 y 65 años de edad se quedan al margen del mercado laboral en Pérez Zeledón y a nivel nacional.
El cambio de conciencia, enfocado en valorar el recurso humano es la única forma de cambiar la situación, afirman expertos. Por su lado, actualización profesional, capacitaciones, manejo de tecnología y el desarrollo de habilidades blandas aumentan las oportunidades de contratación.
“¡Estudia! ¡Prepárate!” - Este es el eslogan que escuchan los costarricenses que buscan superarse y sacar adelante a sus familias. Sin embargo, para decenas de ellos, el sueño de ejercer su profesión parece inalcanzable, a pesar de los títulos profesionales e inclusive años de experiencia laboral. Sobre todo, si se trata de las personas cuya edad oscila entre 50 y 65 años y que lograron concluir sus estudios después de los 40 años, lo mismo que las personas que por una u otra razón perdieron su empleo.
Según el Análisis del Mercado Laboral, realizado por el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE) de la Universidad de Costa Rica, la tasa de desempleo bajó de 8,5 % en el segundo trimestre del 2024 a 7,4 % en el segundo trimestre del 2025. No obstante, las personas mayores de 50 años siguen siendo la categoría de población que enfrenta muchos obstáculos para acceder al mercado laboral.
Por su parte, el estudio del Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional (OES-UNA) indica que esta categoría de población representa un 75% de todas las personas que quedan fuera del mercado laboral. A pesar de la ley que debería de garantizar el derecho de trabajo a todas las categorías de población, el edadismo, los conceptos que forman parte de la idiosincrasia costarricense y los prejuicios de los empleadores representan una barrera que no todos logran superar.
Sueños frustrados, prejuicios y la necesidad de emprender
Tras años de trabajar como manicurista, Melissa Granados tomó la decisión que, según pensaba, le ayudaría a superarse profesionalmente. Sin embargo, después de haber invertido tiempo y dinero en sus estudios y obtener su título universitario en Administración de Empresas, la generaleña afirma que no ha logrado conseguir un empleo.
De acuerdo con Granados, las mujeres de 40 años de edad y mayores enfrentan rechazos a la hora de buscar empleo en una oficina. “Tengo mis títulos guardando polvo”, dice Melissa con ironía. Emprender y administrar un proyecto propio, como un salón de belleza con varias colaboradoras, podría ser una solución, sin embargo, requiere una gran inversión.
Mientras tanto, para Lidieth Rivera Olivares y su esposo, Rafael Méndez Bermúdez, el sueño de completar sus estudios de Bachillerato en Educación Media se ha hecho realidad solo al superar los 50 años de edad.
“Cuando éramos jóvenes, tuvimos que trabajar mucho. Entrábamos a clases, pero luego empezaba la temporada de coger café o ir a arrancar frijoles. Así nunca pude sacar el sexto”, cuenta doña Lidieth y añade que en aquellos tiempos conoció a su futuro esposo.
“Conocí a Rafa cuando tenía 11 años de edad. Así que nos conocemos desde niños. Durante un tiempo anduvimos como novios, luego decidimos juntarnos y fuimos a vivir a Limón. Él trabajaba en las bananeras y yo me quedaba en la casa. Tuvimos a nuestra hija mayor y dentro de un tiempo, hablando con una amiga, me di cuenta sobre la apertura del Centro Integrado de Educación de Adultos (CINDEA) en Lomas de Cocorí”, comentó.
El próximo paso de doña Lidieth fue compartir con su esposo su sueño de estudiar, por lo menos para concluir la primaria.
“A esta edad a las personas se les cierran las puertas y es muy difícil conseguir un trabajo, sin embargo, decidimos por lo menos terminar los estudios”, resaltó.
Luego doña Lidieth y don Rafael empezaron a estudiar. Para el matrimonio, fue un tiempo muy difícil, debido a la enfermedad de un familiar. El objetivo de la pareja era contar con un empleo fijo, pero por la edad que tienen, esta oportunidad se les ha negado. Por ello, continuaron trabajando en su pequeño emprendimiento que les ha ayudado a salir adelante y dar la educación a sus hijos, la venta de jugo de naranja.
“Con la carretita salimos adelante y les dimos estudios a nuestros hijos”, sonríe doña Lidieth.
Para la educadora Florie Oconitrillo, la búsqueda de empleo también ha sido un gran reto, aunque cuenta con varios títulos académicos y una amplia experiencia pedagógica tanto en Costa Rica como en el extranjero.
“En nuestra sociedad hay ciertos prejuicios relacionados con las personas mayores de los 50 y se conocen bajo el concepto de “edadismo laboral”. Uno de ellos es que estas personas no manejan bien la tecnología, lo que no es cierto, porque yo como educadora he visto casos de algunos jóvenes que no sabían utilizar una computadora, porque no tienen una en casa o en el colegio donde estudiaban, no tenían tiempo para aprender a usarla”, destacó la profesora.
La educadora aseguró que, en cambio, muchas personas de su edad aprenden a usar la tecnología con sus propios esfuerzos y no tienen miedo al aprendizaje.
Otro prejuicio, según Oconitrillo, es que las personas mayores se adaptan más lentamente a los nuevos entornos, lo que también es erróneo.
“A lo largo de la vida nos ha tocado enfrentar diferentes situaciones, es lo que nos hace más resilientes. No nos asustan los cambios, porque estamos acostumbrados a los cambios y a la necesidad de adaptarnos”, agregó.
Además, de acuerdo con la profesora, se piensa que las personas mayores se enferman más.
“Según la experiencia con los estudiantes que yo he tenido, para muchos jóvenes, un resfrío es un impedimento para trabajar”, señaló.
También agregó que, según sus observaciones, algunos empleadores buscan a personas jóvenes por otros motivos, así como el menor costo salarial, la disponibilidad de horarios y el supuesto crecimiento dentro de la empresa, aunque tras recibir capacitaciones, estos jóvenes buscan otros lugares de trabajo. Por su lado, las personas mayores buscan la estabilidad.
Depresión como consecuencia de desempleo prolongado
Una de las consecuencias más serias del desempleo prolongado es la depresión y la falta de motivación para continuar luchando por sus sueños, según dice Florie Oconitrillo.
“Sentirse fuera del mercado laboral es terrible, afecta mucho emocionalmente y desmotiva. Es una desmotivación total ir a una feria del empleo y ver que se da mayor y mejor atención a las personas más jóvenes”.
La educadora destacó que ama su profesión, lo que le ha dado muchas fuerzas para seguir adelante. Durante su trayecto profesional Oconitrillo se ha desempeñado como profesora de Inglés, Español como Lengua Extranjera y a la enseñanza en inglés en primaria.
En los últimos años Florie trabajó en el Centro de Capacitación INTEVA en Pérez Zeledón, donde se han desarrollado programas de la mano con el Instituto Nacional de Aprendizaje (INA) y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), para apoyar a jóvenes de bajos recursos con el fin de que tengan más competitividad en el mercado laboral, y el inglés se ha convertido una herramienta eficaz para ello.
“Lo más gratificante es ver a mis estudiantes empleados en diferentes locales comerciales”, resalta Oconitrillo.
La profesora también indicó que una gran cantidad de profesionales con el título de Licenciatura que se gradúan a corto plazo también crea un nivel más alto de competencia para todas las categorías de población, tanto jóvenes como mayores.
A criterio de doña Florie, quien ahora se desempeña como profesora de Inglés en el INA , la capacitación podría solventar algunas falencias que alguien pudiera tener, sobre todo, en el área tecnológica, lo mismo que el acompañamiento emocional y psicológico.
“Los grupos de apoyo podrían ayudar mucho, sobre todo para las personas del mismo gremio, que podríamos compartir mucho”, subrayó.
Falta la conciencia para cumplir con la Ley
Para conocer a profundidad el trasfondo emocional y cultural del problema, Revista Pasacalles conversó con Dixiana Vargas, psicóloga clínica, quien asevera que la discriminación por la edad es la situación que se presenta en los países tanto desarrollados como no tan desarrollados, por lo que Costa Rica y la Zona Sur no han sido una excepción.
“Costa Rica está envejeciendo. Por ello, una de las principales causas de la situación, es que muchas personas se están envejeciendo. Por otro lado, una gran parte de ellos dejan el mercado laboral por obligación familiar, por lo que tenemos que reconocer que existen las diversas causas”, dijo Vargas.
El primer impacto, a criterio de la experta, es emocional. “Una persona que se queda sin trabajo se empieza a cuestionar y entra en una tremenda sensación de incertidumbre, hasta llegar a la depresión, sin saber qué hacer con su vida. La emoción negativa sí debe ser combatida”, agregó la psicóloga.
El tema de la conciencia, de acuerdo con la especialista, juega el papel principal en la búsqueda de una solución a este problema.
“A esta edad una persona se encuentra en su mejor momento, pero pareciera que no somos conscientes de ello. Estamos desperdiciando oportunidades de tener personas realmente capacitadas y con experiencia. Es una verdadera lástima que no entendamos el verdadero potencial y conocimiento de estas personas. También hablamos de la resiliencia y la sabiduría, ya que, a lo largo de su vida, estas personas han sabido salir adelante”, resaltó la psicóloga.
Otro punto a destacar, según Vargas, es que Costa Rica se caracteriza por contar con más de 10 mil leyes, una de las cuales respalda este tema de manera más que clara.
“Tenemos la Política Nacional de Vejez, dentro de la cual se establece claramente la protección de los derechos de las personas adultas con respecto al trabajo. Tenemos normas, leyes y convenios internacionales que establecen la protección al trabajador, pero el grado de conciencia no es suficiente”, reiteró la experta.
Las cargas sociales, según la especialista, también impiden a muchas empresas contratar a esta categoría de trabajadores.
“Las mismas leyes están diseñadas para no proteger a estas personas, aunque digan lo contrario. Por ello, el empleador desecha la experiencia, el conocimiento y la trayectoria”, precisó.
El tema de idiosincrasia también influye en la situación, según Vargas, ya que existe un constructo social donde una persona tiene que estar agradecida por una oportunidad de trabajo, aunque tenga capacidad de aportar mucho a la empresa.
Con respecto a la preparación académica, la psicóloga resaltó que las personas que lo logran a cualquier edad merecen todo el respeto y admiración, ya que la capacitación siempre es una herramienta importante para subir al siguiente nivel.
“Lo que nos falta es el grado de conciencia para entender que estas personas van a estar más que agradecidas y darán lo mejor de sí mismos en su trabajo”, subrayó la experta.
Convivencia intergeneracional para combatir estereotipos
Las limitaciones culturales y la discriminación por la edad, lo mismo que los estereotipos y prejuicios destacan como los factores que marcan las políticas tradicionales de contratación laboral, según Noelia Alfaro, coordinadora del Programa de Envejecimiento IDESPO-UNA y UNA PAM, Sede Regional Brunca de la Universidad Nacional (UNA).
“Las personas mayores resultan excluidas porque su capacidad y su nivel de experiencia, en muchas ocasiones, son subestimadas. En un estudio referente a las percepciones sobre personas adultas mayores realizado en el 2023, se ve que las percepciones negativas aún prevalecen. Un gran porcentaje tiene los estereotipos interiorizados, asociando a las personas mayores con una etapa de soledad y desconexión social”, indica la especialista.
Asimismo, Alfaro señala que el mismo estudio revela la presencia de los estereotipos infantilizantes y patologizantes en la mayoría de la población entrevistada, por lo que esta categoría de población se asocia con depresión, vulnerabilidad y enfermedad, cuando estas características no pueden ser generalizadas para todas las personas porque el proceso de envejecimiento para todos es individual.
Por otro lado, la especialista destaca la importancia de visibilizar el aporte que hacen estas personas en el ámbito laboral, la participación comunitaria y el fomento de la cultura y la identidad nacional.
Para minimizar la visión estereotipada y construir una cultura de convivencia intergeneracional, la Universidad Nacional realiza el proyecto UNA PAM en Pérez Zeledón, a partir de un grupo de personas que manifestaron la necesidad de contar con un espacio de aprendizaje dentro de la Universidad.
“Esta petición sumada a los cambios sociográficos que experimenta Costa Rica de envejecimiento poblacional acelerado, donde Pérez Zeledón no es una excepción, motivó la formulación de este proyecto. Tiene como fin facilitar los cursos libres y talleres para dar la oportunidad de participación social a estas personas”, explicó Alfaro.
En el cantón generaleño, según la coordinadora del proyecto, se ha logrado realizar 9 cursos en temáticas distintas como idiomas, agricultura, turismo y salud mental.
“Las temáticas no son seleccionadas por la Universidad sino por las mismas personas que muestran interés en el aprendizaje. El proyecto tiene el enfoque gerontológico, por lo que los profesores reciben una formación especial para trabajar con esta categoría de población. También se propician las relaciones intergeneracionales entre estas personas y el estudiantado de la UNA, para generar una sociedad más inclusiva y más solidaria”, finalizó Alfaro.
Gracias a UNA PAM, más de 100 personas han adquirido conocimientos en inglés, cómputo, administración y manejo de herramientas tecnológicas, entre otros cursos libres.
¿Qué ofrece UNA PAM a los generaleños?
- Diseño y facilitación de talleres y cursos libres desde principios gerontogógicos dirigidos a las personas adultas mayores del cantón de Pérez Zeledón.
- Preparación y sensibilización en temas gerontológicos y de fortalecimiento de capacidades de las personas facilitadoras de los cursos libres y talleres dirigidos a las personas adultas mayores.
- Generación de contacto y alianzas con otros actores externos que desean unirse en red.
- Reuniones y sesiones de trabajo con actores externos del territorio cantonal.
- Desarrollo de encuentros intergeneracionales entre estudiantes de la UNA y personas adultas mayores del Proyecto UNA PAM.
- Involucramiento del profesorado y estudiantado de la UNA mediante la realización de prácticas o voluntariado para la facilitación de cursos libres o talleres dirigidos a las personas adultas mayores.
- Desarrollo de actividades educativas y de sensibilización en las temáticas de envejecimiento y vejez dirigidas a las personas adultas mayores y el público en general.
- Sistematización del proceso vivido.
Fuente: Universidad Nacional (UNA)
Plataforma Brete, Búsqueda Activa de Empleo y otras herramientas que aplica la Municipalidad de Pérez Zeledón
Una de las herramientas que usa el gobierno local de Pérez Zeledón para reducir el desempleo en todas las categorías de población, es la Bolsa de Empleo que funciona en el municipio desde 2018.
De acuerdo con la vocera de la Oficina de Orientación, Intermediación e Inserción Laboral de la Municipalidad de Pérez Zeledón, Karen Arias Hidalgo, antes la Municipalidad ya realizaba gestiones ante el MTSS para mejorar la empleabilidad en el cantón. La oficina nace bajo un convenio con el MTSS y la Agencia Nacional de Empleo, por lo que ha sido posible gestionar los proyectos relacionados con la empleabilidad.
“El proyecto estrella que se maneja en esta oficina es la Plataforma Brete, la estrategia nacional donde las personas se registran como usuarios y crean un currículum para participar en las ofertas laborales. También tenemos el programa Empléate de capacitación técnica, el programa Búsqueda Activa de Empleo (BAE) y el acceso a la oferta programática del INA. La plataforma también permite el acceso a los programas para mujeres, personas con discapacidad y emprendedores”, dijo Arias.
Además, en la oficina se trabaja con los proyectos de desarrollo económico social con la participación de otras entidades estatales.
“Una de mis funciones es determinar las necesidades de la población y realizar sondeos para las empresas y emprendedores. Por su lado, el Comité Consultivo Chirripó del INA facilita capacitaciones en diferentes áreas”, añadió la funcionaria.
De acuerdo con Arias, las personas de edad que oscila entre 50 y 65 años, que por una u otra razón quedan fuera del mercado laboral, cuentan con algo muy valioso que es la experiencia, sin embargo, la colocación de ellas en el mercado laboral se dificulta mucho.
La funcionaria precisó que la empleabilidad de estas personas depende directamente de las empresas.
“Nosotros como Municipalidad no tenemos mucha injerencia en ello, sin embargo, podemos recomendar a las personas a las empresas y buscamos generar conciencia. También es importante analizar las habilidades de las personas y si alguien decide emprender, lo capacitamos”, explicó Arias. Para generar la conciencia, se realizan charlas, talleres y ferias de empleo.
Como gestora de empleo, la funcionaria considera que hay que ver a las personas de este rango de edad de manera positiva, debido a su experiencia laboral, los conocimientos adquiridos y la experiencia de la vida.
“Los empresarios que contratan a estas personas nos dicen que son trabajadores muy responsables, puntuales y agradecidos. No es que las personas jóvenes no sean así, sino que las personas mayores tienen un recorrido de vida amplio y lo utilizaría si fuera la dueña de una empresa”, acotó.
El respeto y el reconocimiento de la experiencia y la oportunidad laboral, según Arias, tiene que ser mutuo, porque los empresarios invierten muchos recursos en el mantenimiento del negocio.
Las habilidades blandas, a criterio de la funcionaria, es el factor que no se tiene que dejar de lado.
Actualmente las empresas valoran mucho las habilidades blandas de las personas, y es ahí donde nos enfocamos en todos los talleres. Por ello, en la Oficina de Intermediación Laboral, a las personas se les enseña sobre el trabajo en equipo, la importancia de manejar las emociones, la resiliencia y la empatía.
“Detrás de cada trabajador hay un ser humano que, a pesar de tratar de dar todo lo mejor de sí, es una persona que tiene afectaciones personales y merece ser tratado con dignidad. Así que, el trabajador tiene que agradecer una oportunidad laboral, pero a la vez tiene que saber que tiene derecho de recibir un trato justo por parte de la empresa. Entre el trabajador y el oferente tiene que haber un balance”, destacó Arias.
Cambio de mentalidad como la solución principal
La Universidad Internacional San Isidro Labrador, entre otras empresas, ha sido la institución que en varias ocasiones ha contratado profesionales de la edad mayor de 50 años.
“La preparación académica es el factor clave para la contratación de las personas. UISIL trata de emplear a los profesionales de esta categoría de población. En la parte de mantenimiento contamos con compañeros mayores de 50 años, incluso, hace 2 años un trabajador de esta área se jubiló con nosotros”, cuenta Yilliam Valverde Camacho, coordinadora académica de la Enseñanza de Español de la universidad.
En el caso de los profesionales en educación, la institución toma en cuenta la experiencia que tiene esta categoría de personas.
La brecha tecnológica, según Valverde, es un problema que impide a algunas personas incorporarse en el trabajo.
“Después de la pandemia perdimos a algunos profesores muy valiosos, precisamente por el tema tecnológico. No obstante, otros optaron por innovar y se apoyaron de las capacitaciones que la misma Universidad había dado, por lo que tenemos a varios profesores mayores de 50 años de edad. Algunos de ellos son pensionados por el Gobierno y siguen dando sus servicios a la UISIL”, indicó la coordinadora académica.
La académica coincidió con otros entrevistados en que en Costa Rica existe la exclusión laboral de esta categoría de población, sobre todo, para las personas con estudios inconclusos.
“Para estas personas es muy frustrante y les hace sentir vulnerables y en desventaja ante otras categorías de población, no solo en este cantón sino a nivel nacional”, reiteró Valverde.
Brindar a estos profesionales la oportunidad de desarrollo que tal vez no han tenido desde hace mucho tiempo es el motivo principal que influye en las decisiones de contratación que le corresponden, añadió la educadora.
“En Pérez Zeledón necesitamos mucha más mano de obra, muchas empresas que lleguen aquí y que brinden más oportunidades a esta categoría de población. También, tiene que haber más apertura con otras entidades que capaciten a las personas en el área técnica, para que logren obtener un empleo digno, pero necesitamos un cambio de mentalidad hacia la inclusión”, finalizó.
Tener fe en su capacidad ayuda a vencer el miedo a estereotipos
La limpieza y el orden que encuentran los usuarios de las instalaciones de la UISIL es el producto de trabajo de Henry Barrientos Vindas y sus compañeros. Con mucho agradecimiento, don Henry habla de los administradores del centro de estudios superiores que confiaron en sus habilidades en el momento cuando necesitaba empleo.
Desde hace 14 años Barrientos trabaja como conserje en la institución y tenía 48 años cuando empezó sus labores ahí.
“Estaba recién llegado de los Estados Unidos y no tenía un empleo fijo. Gracias al apoyo de los dueños de la universidad, empecé a trabajar aquí porque me conocían como persona y me dieron confianza. Son las oportunidades que uno agradece, ya que todavía hay personas que creen en uno”, comentó.
Don Henry dice que también cuenta con el apoyo de sus compañeros jóvenes, mientras que los jefes siempre han estado atentos a sus ideas para mejorar el trabajo.
“Ven al empleado como a un aliado más y es una forma muy bonita para desenvolverse en el trabajo y dar lo mejor de uno. Siempre he dicho a mis compañeros que en el trabajo no hay que “tirar la toalla”, porque si uno ve el problema muy grande, el problema lo va a vencer”, expresó.
Para don Henry, lo más importante para incorporarse al trabajo ha sido vencer el miedo a los estereotipos y tener fe en la posibilidad de romper las barreras.
*Este reportaje se realizó dentro del programa “Periodismo en tiempos de polarización” del Fondo para el Periodismo de Soluciones en Latinoamérica, una iniciativa público-privada de El Colectivo 506 y la Fundación SOMOS, y gracias al apoyo del Fondo Canadá para Iniciativas Locales. El Fondo Canadá para Iniciativas Locales—administrado por la Embajada de Canadá—financia proyectos de pequeña escala y de alto impacto dirigidos al empoderamiento de las comunidades y poblaciones vulnerables, y la promoción de los derechos humanos para todas las personas.